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viernes, 1 de abril de 2016

Todos en riesgo

Son 42 asentamientos humanos que no han sido reconocidos por el Plan de Desarrollo Metropolitano de Arequipa 2015-2015 (PDM), recientemente aprobado por el Consejo Provincial, debido a que están ubicados en zona de riesgo: a menos de 12 kilómetros del volcán Misti.

Pero esta condición de riesgo sólo parece importarle al Instituto Municipal de Planeamiento (IMPLA), que elaboró la versión final del PDM; pues tanto pobladores, como dirigentes y el propio alcalde provincial, Alfredo Zegarra, han acordado modificar el documento para legalizar la situación de estos asentamientos humanos.

Lo grave no sólo es que se legalice una situación de riesgo para cientos de familias, sino que se echa por los suelos un principio de autoridad importante para la ciudad.

Se supone que un PDM sirve como marco para el crecimiento ordenado de una ciudad y que son las autoridades las principales responsables de su cumplimiento, precisamente para evitar la situación de caos que el avance desordenado de la urbe ya ha provocado en la ciudad.

Pero en este caso, es el propio alcalde el que hace tabla rasa de una ley de ordenamiento reduciendo al mínimo la posibilidad de que el íntegro del documento vaya a ser respetado.


Hace dos años, una primera versión de este PDM fue rechazada con 798 observaciones, como la depredación de 407 hectáreas de la campiña. El nuevo plan que ha sido aprobado reduce a 141 las hectáreas verdes a ser urbanizadas en los próximos 10 años. Pero, con Zegarra en la alcaldía, nada garantiza que esta cifra no cambie en perjuicio de la ciudad. Todo un riesgo.
(FEBRERO, 2016)

Reforma sin cambios

La UNSA es la tercera universidad nacional que recibe más recursos económicos por concepto de canon minero, según un estudio presentado por la Red Mundial de Científicos Peruanos (RMCP), que señala que esta universidad ha recibido un total de 139 millones de soles por este concepto. De este monto apenas ha gastado 24,4 millones (17,55%) y no precisamente en investigación que, se supone, es el objetivo de estos recursos.

El canon que recibe la UNSA proviene principalmente de la actividad minera, es decir de la explotación de nuestros recursos naturales. En otras palabras: es dinero del país. La investigación científica es, seguramente, el mejor aporte que puede hacer una universidad a la comunidad en el que se desarrolla. Estudios técnicos que contribuyan a solucionar problemas como el tráfico o el crecimiento urbano desordenado; o investigaciones que propongan alternativas de desarrollo sostenible en las singularidades de nuestro medio podrían ser estupendas retribuciones y contribuciones de la universidad a la ciudad. Pero no ha sido así.


Y no ha sido así porque la universidad ha estado gobernada por autoridades sin escrúpulos que han utilizado sus recursos para perpetuarse en el poder. Hace pocos días, el ex rector Rolando Cornejo Cuervo no ha tenido ningún reparo en confesar a la prensa que “compraba” a los asambleístas a cambio de cargos para asegurar sus votos.  Su sucesor, Valdemar Medina, según el  propio Cornejo, no fue ajeno a esta práctica. Ahora Medina compite en segunda vuelta por volver al rectorado, pese a que tiene pendientes procesos ante la Contraloría por irregularidades que se cometieron durante su periodo. Pareciera que, a la reforma universitaria, le espera un largo camino antes de lograr un verdadero cambio.
(DICIEMBRE, 2016)

Neuronas en acción

A las 7:30 de la noche del pasado sábado, el Teatro Municipal de la ciudad estaba repleto; y no era que se presentara algún famosito de “EEG” o de algún espectáculo gratuito. No. Quien llenaba ese recinto, con capacidad para más de 800 personas, era un filósofo. El español Fernando Savater, autor de más de cincuenta ensayos sobre política, era entrevistado por Juan Manuel Robles, escritor también sobre temas de actualidad. Unos metros más allá, el Paraninfo de la Unsa también colmaba su capacidad, con la conferencia del francés Marcus du Sautoy sobre el arte de las matemáticas. Una lectura tan abstracta como cautivadora. En ese mismo instante, en la Sala Mariano Melgar, el gran Gerald Martín conversaba sobre su última obra.

Así, en sólo una hora, teníamos en Arequipa a más de mil personas en simultáneo compartiendo lo más selecto de la intelectualidad mundial contemporánea; y esto viene a ser apenas el 5% de lo que se vivió en el Hay Festival, maravilloso encuentro cultural que ofreció 57 actividades con la participación de más de 100 intelectuales, los últimos cuatro días.

En las siete sedes que tuvo el evento la asistencia fue del 70 a 80 por ciento en todas las actividades. Para ayer martes, día feriado, se habían vendido todas las entradas, que tenían el simbólico costo de cinco soles.


Mientras en el estadio Arequipa, el domingo, se desplegaba racismo, ignorancia y conformismo (“así es el fútbol”), en el Hay Festival se respiraba literatura, poesía, cine, filosofía y buen periodismo. Lamentablemente, Hay Festival sólo tendremos una vez al año. 
(DICIEMBRE, 2016)

HAY FESTIVAL

En el pueblo de Hay-On-Wye, en Gales, con algo más de 1800 personas, existen más de 40 librerías, la mayoría de ellas con más de 40 años de antigüedad. Por eso la llaman la “ciudad de los libros”. De un lugar con esta singularidad surgió, hace más de 30 años, un festival que tiene un propósito aún más singular: el pensamiento. Es decir, reunir a creadores de arte, filosofía, literatura y otras ramas de la cultura humana para que compartan sus pensamientos con la gente. Tanta exquisitez no se quedó en Gales. Hace más de 20 años, el que ha sido llamado Hay Festival, se realiza en distintas ciudades del mundo, de las que se espera una respuesta favorable a este tipo de actividad.

Este preámbulo sirve para recordar la importancia de que, a partir de este año, Arequipa será sede de este importante festival. Que seamos la cuna de un Nobel nos pone en la lista de lugares con afinidad a las letras y la cultura. ¿Cubriremos las expectativas?


El festival atrae visitantes de diversos países, tanto participantes como conferencistas. Entre los 100 prestigiosos intelectuales y artistas procedentes de todo el mundo, figuran: Martin Amis, Irvine Welsh, Juan Gabriel Vásquez, Alberto Fuguet, Mario Bellatin y Joumana Haddad; y autores peruanos como Santiago Roncagliolo y Renato Cisneros, entre muchos otros. Habrá también filósofos y pensadores como Fernando Savater y periodistas como Jon Lee Anderson. Pero la lista es larga y si cree que no identificar los nombres es una razón para no asistir, se equivoca. No habrá mejor ocasión para comenzar a conocerlos. Los escenarios son muchos, las fechas: del 5 al 8 de diciembre.
(NOVIEMBRE, 2016)

Frustraciones cotidianas

Frustración 1: En la bajada de toda cuesta está prohibido estacionar, incluso detenerse. Lo establece el reglamento de tránsito y no sólo por cuestión de orden si no, de seguridad: los que vienen por detrás no notan el vehículo detenido y se producen accidentes. Explico esto porque en la bajada del puente San Isidro de ingreso al Parque Industrial -de alto, congestionando y variado tránsito-, siempre estacionan combis de servicio urbano; y, como es de esperarse, con frecuencia se producen choques. Uno de los cuales, en mala gracia, le tocó a María. Cuando el pusilánime responsable del accidente se negó a la consabida negociación, decidió –ingenua de ella-, llamar a la Policía. “Insista en negociar, señora. Nosotros no vamos a solucionar el problema”, fue lo que oyó decir a la voz que contestó en el 105, antes de concluir que no obtendría ayuda y tendría que resignarse a pagar los daños de su vehículo.

Frustración 2: Después de esperar 40 minutos sin reclamar, Ricardo consulta en el mostrador del policlínico al que ha acudido con una aguda infección respiratoria, sobre la llegada del médico que se suponía iba a atenderlo. “Los doctores no tienen hora fija de llegada”, le indican como si se tratara de una ley que él ya debiera conocer. Agotado como está, por la dificultad respiratoria que lo aqueja, pide le devuelvan lo pagado para buscar atención médica en otro lugar. Su pedido toma diez minutos adicionales de espera, mientras sus malestares empeoran.


Ya sean públicos o privados, los sistemas de atención masiva de personas han colapsado. ¿Qué generan estas frustraciones cotidianas en los ciudadanos? ¿Resignación, indiferencia o indignación?  De la respuesta podría depender el cambio.
(OCTUBRE, 2016)

Cámaras… ¡inacción!

El pasado 2 de octubre, una mujer raptó a un bebé del centro de salud de Mariano Melgar. Las cámaras de seguridad captaron los momentos en que una falsa enfermera ingresaba al nosocomio y luego salía de él, corriendo, con el neonato en brazos. Las imágenes circularon en todos los noticieros locales y nacionales. Pero más allá del alboroto mediático, lo captado por las cámaras de seguridad no sirvió para recuperar al pequeño, aún después de más de quince días de desaparecido.
Este caso nos hace repasar algo obvio pero que las autoridades han pasado por alto: las cámaras de seguridad, por sí solas, no impiden fechorías ni capturan delincuentes. Son una herramienta más que complementa un plan de seguridad en el que deben existir mecanismos de respuesta inmediata, reconocimiento de imágenes o difusión de alertas, entre otros.
El propio gerente regional de Salud, Edwin Bengoa, reconoció que la ubicación del menor se complicaba debido a que el personal del Ministerio de Salud (Minsa) en Arequipa no se encuentra capacitado para identificar al recién nacido. Es así que el niño podría ser llevado a cualquiera de los 247 establecimientos del Minsa en la región y no se podría dar la alerta a la Policía Nacional; incluso si se distribuyese el identikit de la raptora. Así como lo lee.

Con esta forma tan absurda de utilizar las cámaras de seguridad, terminan sirviendo únicamente como pretexto para echar mano del presupuesto público, bajo el rubro: “seguridad”; y, claro, para proporcionar material a los noticieros locales que, además, no dudan en utilizar imágenes callejeras de parejas o borrachos que sólo contribuyen al morbo popular, y con el auspicio de nuestros impuestos. 
(OCTUBRE, 2016)

Gómez y los antimineros

El abogado Jesús Gómez Urquizo pasó de ser anti-minero a ser pro-mina a cambio del millón y medio de soles que la empresa Southern le habría pagado para que cese las acciones legales que emprendió en contra del proyecto Tía María, en el año 2010. Esto se deduce claramente de las pruebas que la investigación fiscal ha recabado. Pero esa, lamentablemente, no es la peor parte de la historia, pues se trata de negociados millonarios bajo una mesa en la que estaban muriendo personas, en una supuesta lucha medioambiental.

Curiosamente, el caso es utilizado por los antimineros para demostrar que la empresa es corruptora de dirigentes, como si dijeran “corruptora de menores”; como si no supieran que muchos dirigentes existen precisamente para alzar su poder entre las masas y a partir de éste presionar a empresas o instituciones para obtener beneficios personales. ¿Aún se puede defender la inocencia de Pepe Julio Gutiérrez y sus “lentejas al contado”? Por favor.

Estos dirigentes que velan por sus bolsillos manipulando los intereses de la población a costa de vidas humanas deberían ser condenados por la población con la misma tozudez con la que rechazan los proyectos mineros. Los dirigentes corruptos también contaminan. Pero el discurso antiminero selecciona caprichosamente qué contamina y qué no. La minería informal, por ejemplo, no recibe tanta oposición como la formal aunque, en términos ambientales, destruya más.


Con estas medias tintas que no disparan contra la corrupción antiminera, la defensa del medio ambiente parece terminar en donde comienzan los intereses económicos, como si el problema no fuera que la mina contamina sino que no paga lo suficiente por contaminar. Qué lástima.
(OCTUBRE, 2016)

jueves, 31 de marzo de 2016

Amores perros

Cuando se supo que más de una veintena de perros callejeros habían sido envenenados en Hunter por órdenes del alcalde de este distrito, las redes sociales se llenaron de piedras y latigazos virtuales en contra del burgomaestre que no tardó en responder negando que haya sido el responsable de tamaña crueldad. Las imágenes que mostraban a los canes agonizando junto a un carro del serenazgo, que aguardaba para llevarse los cadáveres, atizó más la indignación de los cibernautas. 

A juzgar por los dolidos mensajes se podría decir que somos una ciudad amante de los animales, pero no. Esos perros están en la calle precisamente porque alguien más los abandonó y lo más probable es que muy pocos de los indignados cibernautas serían capaces de acoger al menos uno de esos canes en sus casas para salvarlo de morir con el veneno de alguna torpe autoridad. ¿Cuál es la solución? ¿Defender la vida de los perros, a capa y espada, aunque luego nadie quiera hacerse cargo de esas vidas rescatadas?

Los colectivos ciudadanos que se toman el trabajo de recoger perros abandonados lo saben: casi nadie quiere llevarse a casa a un perro callejero, prefieren pagar por un perro de raza, aun cuando dicen ser personas que aman a los animales. Prefieren gastar dinero en llenar de engreimientos innecesarios a un solo perro que salir y darle algo de ayuda a un perro abandonado. Sustentan ese negocio perverso de preñar perras para vender las crías porque son de raza, algo tan cruel como dar veneno a un perro callejero. Y dicen amar a los animales.


Mejor, chapa tu chusco y dale un hogar.
(SETIEMBRE, 2015)

Extrañas adoraciones

Hasta antes de la “era Fujimori”, no se utilizaba el nombre de personas vivas para bautizar calles, asentamientos humanos o similares. Pero eso cambió radical y vergonzosamente; sobre todo, porque los primeros nombres en ser utilizados para designar lugares públicos fueron los del preso ex presidente y su familia.

Estos “bautizos” fueron obra de lambiscones en busca de gollerías, una extraña especie de adoradores de lo non Sancto; es decir, de políticos y gobernantes de cuestionado proceder. Recuerdo esto luego de leer muchos comentarios que han circulado en las redes esta semana a raíz del cambio de la orden de detención domiciliaria por la de comparecencia que se dictaminó a favor del ex presidente regional, Juan Manuel Guillén Benavides, dentro del proceso judicial abierto contra él y algunos de sus funcionarios por la sobrevaloración de la carretera Arequipa-La Joya.

Muchos de los comentarios de solidaridad son aduladores hasta el paroxismo: altares de palabras con velas encendidas a punta de alabanzas para la ex autoridad, pese a que aún no se deslinda su responsabilidad en los hechos de corrupción. Y es que sus defensores no sólo ya lo han absuelto sino que lo han convertido en mártir y lo han canonizado; pasando por alto que durante sus mandatos en el GRA la irregularidades provocaron la pérdida de millones de soles del erario nacional.


 Y es que Guillén siempre ha tenido la habilidad de cautivar apoyos incondicionales que saldrán en su defensa pese a la flagrancia de sus fracasos como autoridad. Esos incondicionales que posiblemente en un futuro no muy lejano lograrán que alguna plaza lleve su nombre y que, en uno más cercano, lanzarán piedras sobre este comentario. (AGOSTO, 2015)

Una verbena impensada

Cuando Arequipa tenía aún el tamaño de una pequeña ciudad – hace unos 30 años- la Plaza de Armas era el único lugar en donde se celebraba oficialmente la verbena por el aniversario de la fundación española: grupos musicales y la quema de castillos, que coronaban la noche. Pero el espacio se volvió insuficiente y el evento gratuito se trasladó a la Avenida La Marina; además de un breve periodo en el que se realizaron serenatas descentralizadas en algunos distritos; y, claro, de los espectáculos no gratuitos, que  fueron aumentando año  tras año.

Pero este año ha sucedido algo diferente, que comenzó con la cancelación de la serenata en la Av. La Marina,  debido a la muerte de dos obreros que levantaban un estrado en el lugar, al ser éste impactado por un auto conducido por un hombre ebrio.

La noche del 14, sin más alternativa gratuita, muchos se quedaron bebiendo en las calles del centro, en donde no estaba oficialmente programado ningún espectáculo. Los bailarines de la tradicional entrada de ccapo ya se habían retirado y en las adoquinadas calles sólo las vivanderas acomodaban sus mesas con diana, ponche y otras meriendas.


Cuando parecía que todo quedaría entre botellas de licor y nostalgia, cerca de las 9 de la noche, aparecieron grupos de danzas de Puno, sonoros, alegres, incansables, luminosos, dando calor a la fría noche. Y así llegó el 15 de agosto de 2015, en el centro histórico, entre sayas y sicuris, que fueron lo mejor que se pudo disfrutar, entre grupos de borrachos y cómicos ambulantes que habían tomado la plaza. Una verbena impensada, en la que sólo faltó el himno de Arequipa bien cantado a media noche. (AGOSTO, 2015)

La amenaza del monorriel

Si se cumplen los anuncios del gobierno, el próximo año comenzaría a construirse una enorme serpiente de concreto que correría elevada del norte al centro de la ciudad. El proyecto ha sido criticado por especialistas y colectivos ciudadanos, que han redactado un manifiesto para pedir al presidente Ollanta Humala que lo reconsidere.

Por sus características, un monorriel tiene que ser necesariamente elevado y no se adapta bien a topografías accidentadas como la de Arequipa, según explican los profesionales. Eso significa que las estructuras que tendrán que levantarse para su funcionamiento impactarán en el paisaje monumental de Arequipa. Si dejamos de lado el tema patrimonial y nos ponemos absolutamente pragmáticos, resulta que tampoco es el sistema más económico que se pueda usar, pues según las tarifas de este mismo servicio en otros países, en el nuestro podría llegar a costar más de 10 soles el pasaje.

Además, no olvidemos que se trata de una inversión público-privada de 1200 millones de dólares (casi lo mismo que costó el proyecto Majes I, que fue 1300 millones de dólares), que no representa una solución eficiente para el problema de transporte.

Existen otras alternativas, propuestas por los colegios profesionales, como el tren ligero o el tranvía moderno, que son más amigables con el entorno, más eficientes en el servicio y mucho menos costosas, tanto en la etapa de construcción como en la operativa.


Si los especialistas tienen tan claro el asunto ¿por qué los gobiernos nacional y local están tan entusiasmados con la idea? Quizás tenga que ver el hecho que la propuesta ha sido planteada y sería ejecutada por la brasileña Queiroz Galvao, empresa acusada de utilizar millonarios sobornos para ganar licitaciones en Brasil y Perú. ¡De miedo! 
(AGOSTO, 2015)

De nombres y puentes

La intersección de la avenida Salaverry y la calle San Juan De Dios es más conocida como “Ormeño”. El uso popular la denominó así debido a que allí operaba el terminal de buses de la empresa de transporte que lleva ese apellido. Aunque han pasado más de 15 años desde que el terminal en cuestión ya no existe en ese lugar, la intersección no ha dejado de ser llamada así por todos. Incluso, Google Maps consigna en la zona la “Estación Ormeño”, en un recuadro azul, aunque no existe rastro físico alguno de su existencia.

Pero no todas las referencias de uso corren la misma suerte. Frente al Hospital General, en una de las esquinas de la avenida Alcides Carrión existe un edificio de 4 pisos - usado como paradero y también como panel publicitario-, que ha ido cambiando de nombre según la vigencia de los anunciantes: de “¡Bajan, Colgate!” a  “¡bajan, Pepsi!” y otros nombre de pasajera vigencia. Durante varias décadas, el Grifo San Fernando fue la referencia para la zona de ingreso al distrito de Socabaya. La referencia acabó junto con el cambio de nombre del grifo en cuestión.

Mucho después de ser bautizados como “Grau” y “Bolognesi”, estos puentes siguieron siendo llamados “puente nuevo” y “puente viejo”, respectivamente. Sólo después de varias décadas los nombres oficiales se han convertido en los de mayor uso.


Así, el imperecedero nombre de “Ormeño” seguirá batiendo récord, por encima del puente Quiñones que aún es llamado “Consuelo”, el “Bolívar” que es más conocido como “Puente de Fierro”  o el puente Chilina que seguramente seguirá siendo llamado así, aunque a partir de la próxima semana su nombre oficial sea puente “Mariano Melgar”. (AGOSTO, 2015)

La ley por los suelos

El alcalde provincial, Alfredo Zegarra, se ha caracterizado por no respetar las normas legales. Varias de las obras ediles realizadas durante su gestión no estuvieron autorizadas por el Ministerio de Cultura e incluso fueron ejecutadas a pesar de las advertencias de la Contraloría sobre sus irregularidades. Lejos de atenerse a  la ley, el burgomaestre siempre ha defendido su proceder, argumentando que las leyes estorban y retrasan su trabajo. Con el carácter histrión que trasluce en ocasiones, poco le ha faltado para declararse héroe de la ciudad, debido a los juicios que enfrenta por no acatar la normatividad vigente.

Inevitable es, que una autoridad que no respeta las leyes se convierta en un mal precedente, en un mal ejemplo. Y Zegarra no previó que le tocaría probar de su propia medicina, aunque el mal sabor lo sufriremos todos y no sólo él; pues todo indica que la norma municipal que ha dictado prohibiendo la realización de manifestaciones y marchas en la Plaza de Armas no va a ser acatada por las organizaciones populares. Uno de sus dirigentes, Gerómino López, ya tiene programada una marcha de protesta en la plaza para este próximo jueves. Lo propio sucede con los clubes nocturnos que funcionan en la Avenida Jesús sin autorización que se niegan a cerrar locales. “Ahora las prostitutas quieren manejar Arequipa “, se le ha oído decir a la autoridad edil.


La falta de respeto a la autoridad, en efecto, se ha producido siempre; pero nadie menos que una autoridad que tampoco respeta las leyes para pretender imponerlas. ¿El alcalde habrá aprendido la lección? (JULIO, 2015)

Universitarios aburridos

Alumnos de quinto año de la Escuela Profesional de Ciencias de la comunicación de la Unsa han juntado firmas para solicitar el inmediato cambio de un docente. En el memorial presentado al jefe del Departamento Académico se puede leer lo siguiente: “los alumnos no entendemos lo que nos quiere enseñar, además de aburrirnos” (sic).

Respecto a este pedido no podemos pasar por alto dos cuestiones muy importantes: la primera, que la calidad de algunos docentes universitarios es cuestionable; y la segunda, que la calidad de los estudiantes también deja mucho que desear. De lo primero podemos responsabilizar a la politización de la administración universitaria que no siempre selecciona a sus docentes con criterios académicos. De lo segundo, el culpable es el sistema educativo, que apenas logra formar a los escolares y que los deja muy lejos de entender en qué consiste una formación universitaria. Que un profesor universitario “nos aburra” no es razón suficiente para desacreditarlo como tal.

Las llamadas academias pre-universitarias que han proliferado en los últimos años y que hasta se han convertido en “colegios pre-universitarios” dirigen sus esfuerzos “pedagógicos” hacia un solo objetivo: el examen de ingreso a la universidad. Y el sólo hecho de responder satisfactoriamente una base de datos dista mucho de una formación educativa de calidad. Ingresar con un puntaje de 20 sobre 100, además, no asegura en mucho la capacidad del alumno para enfrentar una formación universitaria. Eso debería cambiar.


Actualmente, el sistema universitario se encuentra en un proceso de reforma, el cual parece sólo estar involucrando a la comunidad universitaria, cuando en realidad nos concierne a todos, pues se trata de las aulas que forman a los profesionales que construyen nuestra sociedad. (JUNIO, 2015)

Peatonalizar a la mala

¿Recuerdan cómo era transitar por la calle Mercaderes antes de que fuera peatonal? Ahora, esa es la única calle del centro en la que se puede andar medianamente a gusto. Pero –ojo-, no es lo mismo una calle que todo el Centro Histórico. No se puede esperar que un cambio tan dramático funcione de la noche a la mañana y sin mayor planificación como pretende la actual administración municipal.

Si las principales actividades económicas y trámites burocráticos tienen que realizarse en el Centro es de esperar que este proyecto no sea bienvenido. No todos los ciudadanos pueden ofrecer el esfuerzo de caminar varias cuadras para llegar a su destino, como las personas de la tercera edad, discapacitados, mujeres embarazadas o con niños pequeños. Las principales oficinas del Estado, como el Banco de la Nación, Sunat, 

Registros Públicos o Reniec deberían tener sedes descentralizadas en las que puedan realizarse todos los trámites sin restricción; pero no sólo eso, deberían estar concentradas en zonas estratégicas, pues por lo regular se tiene que acudir a más de una. De esa manera, disminuiría naturalmente buena parte del flujo de personas hacia el Centro de la ciudad. Pero, nada de eso se ha previsto.


Tampoco sirve de mucho una peatonalización, cuando las reglas de tránsito no son respetadas. En las calles aledañas a las zonas que serán peatonalizadas el flujo vehicular va a aumentar y será inmanejable si no se hace cumplir normas como la que impide la circulación de vehículos pesados o las prohibiciones de estacionamiento. Sin una planificación seria, la peatonalización no es ni será entendida como la ventaja que sí es en otras ciudades del mundo. (JUNIO, 2015)

Conflicto sin resolver

En Arequipa, durante el último paro en contra del proyecto minero Tía María, no se registraron desmanes como en el anterior. Actualmente, en la ciudad todo se desarrolla habitualmente y perdemos de vista que en el valle de Tambo se vive bajo estado de emergencia y que la protesta de sus pobladores sigue sin ser resuelta, pese a las pérdidas humanas y materiales.

¿Qué va a suceder cuando culmine el Estado de Emergencia? La estrategia del gobierno sigue siendo que la protesta se agote, postergando la resolución del conflicto hasta el nuevo mandato.  

En ese camino, el destino del proyecto terminará dependiendo de quién elijamos como nuevo presidente. En el horizonte inmediato no aparece ninguna figura que proponga la cancelación del proyecto. Keiko Fujimori, PPK y Alan García, que encabezan las encuestas, están a favor de la minería tal y como se practica hoy en el Perú.

Existió una posibilidad legítima de oposición racional al proyecto con la última elección de alcaldes en Tambo. Ellos desde la fortaleza de la representación popular y democrática debieron sentarse a dialogar, pero no lo hicieron; en espera de las famosas “lentejas”, probablemente. Esa oportunidad perdida nos ubica frente a un horizonte incierto, nuevamente.


Si es cierto que Tía María puede convivir armoniosamente con la agricultura del valle, los promotores del proyecto deberían estar dispuestos a explicarlo en todos los idiomas. La negativa a que el EIA sea revisado por un ente técnico neutral, más allá de un error, es la prueba de que algo se esconde. No hay que ser anti-minero para darse cuenta de ello; tampoco hay que vivir en Tambo para reconocer que el problema es nuestro. (JUNIO, 2015)

Un Estado a favor de las invasiones

A finales de los 70, la Asociación Peruarbo solicitó formalmente al Estado los terrenos eriazos colindantes al Colegio Militar Francisco Bolognesi, para instalar un proyecto urbano estructurado. La solicitud fue denegada debido a que el lugar escogido no estaba destinado para vivienda. 

Pocos años después un grupo de invasores tomó el lugar y formó lo que hoy se conoce como Pampas de Polanco. Los invasores lograron construir sus viviendas y dotarse de servicios básicos en mucho menos tiempo que los urbanizadores de Peruarbo, que fueron ubicados en el Cono Norte y sufrieron décadas sin electricidad, agua y desagüe. Así, quienes recurrieron a la legalidad salieron perdiendo, mientras que la invasión se estableció con la falta de planificación que las caracteriza.

Esta historia nos recuerda que, ante la necesidad de vivienda, la ineficiencia del Estado auspicia las invasiones, pues terminan siendo la forma más rápida de obtener un terreno para las personas de escasos recursos. De esta manera, además, es el propio Estado el que deja servida la mesa para la proliferación de traficantes de terrenos, que lucran con estas invasiones y las utilizan para manejos políticos bastante veleidosos. Ahí tenemos al inefable Felipe Domínguez, dirigente que antes encausaba la fuerza popular del Cono Norte para apoyar al liberal régimen fujimorista, ese mismo que otorgó amplios beneficios tributarios a la minería; y que ahora alza la bandera antiminera.


El pasado lunes murió un hombre de 32 años en medio de un violento enfrentamiento con armas entre invasores en Cayma. En vano serán los pronunciamientos al respecto mientras el Estado no comience a hacer lo que le corresponde: poner orden. (MAYO, 2015)

Tarde y mal


El tablero del diálogo ha sido pateado más de una vez y de distintas maneras. Recobrar la confianza para llegar a un acuerdo satisfactorio no es un proceso que lleve poco tiempo. Todos tienen su propia receta para poner fin al conflicto en el valle de Tambo en contra del proyecto minero Tía María, pero ninguna parece aplicable. Lo que ocurre mientras tanto es la polarización de la población, agravios y amenazas que se disparan desde ambos bandos, además de la violencia física, la mediática y las sucias jugadas por debajo de la mesa.

“Hace rato se debió retirar el proyecto”, “hace rato se debió declarar el Estado de Emergencia”, son algunas de las exclamaciones que se escuchan en la calle y aunque plantean remedios opuestos, coinciden en algo: el gobierno ha fallado en dejar que se prolongue el conflicto.

Tía María no va. Al menos en el corto plazo eso ya está bastante claro y es el largo plazo el que está en pugna. Un término que ya no estará en manos del gobierno actual, como también se le ha escapado de las manos la solución del conflicto vigente.

La revisión del Estudio de Impacto Ambiental de Southern por parte de un organismo técnico neutral y una consulta popular, previa campaña transparente de información, parece lo más sensato. Pero ni el gobierno, ni la empresa, ni los opositores parecen estar dispuestos a aceptar estas condiciones.


El audio de las “lentejas” ha sido una jugada mayor que busca deslegitimizar la protesta, pero eso no aclara el escenario sólo lo enturbia más, en detrimento de quienes sienten que su causa es justa. Aunque a estas alturas, ya nada es justo. (MAYO, 2015)

miércoles, 29 de abril de 2015

No una, sino muchas fotos

Una foto en la que apare un agricultor sosteniendo un verduguillo en las protestas del valle de Tambo en contra del proyecto minero Tía María, era en realidad la foto de la víctima de un “sembrado”, como lo demostró un video difundido posteriormente. 

La historia de esa foto revela que la represión contra los manifestantes antimineros está utilizando estrategias sucias y torpes. Pero esa no es la única foto de las protestas, existen otras que sí son verdaderas, como las del ataque a la compañía de bomberos. Así como también hay otras que muestran la violencia por parte de la Policía. La foto del agricultor fallecido es el ejemplo más trágico.


Una foto es un retazo de la realidad y no se puede analizar la realidad por retazos y mucho menos si nos llegan con la intención de fragmentarla. La visión general del conflicto en Islay, además, no va a depender sólo de la cantidad de retazos de realidad que logremos recoger a la distancia sino de la posición que ya tenemos sobre el tema. En el trabajo periodístico, la situación se traduce más o menos así: si no apoyas firmemente la protesta o criticas a sus promotores, entonces eres un periodista vendido; si concuerdas con la protesta, serás tildado de terrorista antiminero. Y esta situación de fuego cruzado se vive con más intensidad en el valle y la sufren más los pobladores. Mientras tanto, el gobierno promete agotar el diálogo. Dialogo que tendrá que caminar entre visiones fragmentadas, odios sembrados y afanes personales y económicos. No suena prometedor. (abr.2015)

Paradojas de la política

Existe algo que los candidatos ofrecen con insistencia durante las campañas electorales: hospitales. Pero en un distrito de Arequipa, un candidato fue elegido por ofrecer precisamente lo contrario: no construir un hospital. Y no se tratara de un ofrecimiento responsable, pensando en el alto presupuesto que demanda la infraestructura, el equipamiento y el personal especializado de un proyecto de gran envergadura. No fue eso, pues la inversión está disponible.

La historia comenzó cuando el ex alcalde de Mariano Melgar, Oscar Ayala, consiguió lo que muchos otros burgomaestres hubieran querido, que el Ministerio de Salud eligiera su jurisdicción para construir un nosocomio. Los vecinos se opusieron al proyecto debido a que en el terreno escogido funciona desde hace muchos años un campo deportivo.

Las protestas fueron permanentes, pese al ofrecimiento de construir un nuevo campo deportivo en otro espacio. Uno de los principales opositores fue Edwin Martínez, viejo contrincante político de Ayala, quien con la promesa de no permitir la construcción del hospital logró ser elegido como el nuevo alcalde de ese distrito. Paradójico.

Sin embargo, ya en el cargo, Martínez ha cambiado de postura y busca dialogar con los vecinos para explicar los beneficios de contar con un hospital en la zona, beneficios que anteriormente él mismo negaba. El compromiso legal asumido por el municipio con el gobierno central para la realización de esta obra además de beneficio es ineludible.


Casos como éste nos recuerdan que los políticos opositores se inspiran con frecuencia en afanes personales más que en intereses colectivos y que el ciudadano está en la obligación de saber distinguir lo uno de lo otro y no dejarse llevar por los discursos acalorados. (abr.2015)