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viernes, 1 de abril de 2016

Todos en riesgo

Son 42 asentamientos humanos que no han sido reconocidos por el Plan de Desarrollo Metropolitano de Arequipa 2015-2015 (PDM), recientemente aprobado por el Consejo Provincial, debido a que están ubicados en zona de riesgo: a menos de 12 kilómetros del volcán Misti.

Pero esta condición de riesgo sólo parece importarle al Instituto Municipal de Planeamiento (IMPLA), que elaboró la versión final del PDM; pues tanto pobladores, como dirigentes y el propio alcalde provincial, Alfredo Zegarra, han acordado modificar el documento para legalizar la situación de estos asentamientos humanos.

Lo grave no sólo es que se legalice una situación de riesgo para cientos de familias, sino que se echa por los suelos un principio de autoridad importante para la ciudad.

Se supone que un PDM sirve como marco para el crecimiento ordenado de una ciudad y que son las autoridades las principales responsables de su cumplimiento, precisamente para evitar la situación de caos que el avance desordenado de la urbe ya ha provocado en la ciudad.

Pero en este caso, es el propio alcalde el que hace tabla rasa de una ley de ordenamiento reduciendo al mínimo la posibilidad de que el íntegro del documento vaya a ser respetado.


Hace dos años, una primera versión de este PDM fue rechazada con 798 observaciones, como la depredación de 407 hectáreas de la campiña. El nuevo plan que ha sido aprobado reduce a 141 las hectáreas verdes a ser urbanizadas en los próximos 10 años. Pero, con Zegarra en la alcaldía, nada garantiza que esta cifra no cambie en perjuicio de la ciudad. Todo un riesgo.
(FEBRERO, 2016)

jueves, 31 de marzo de 2016

La amenaza del monorriel

Si se cumplen los anuncios del gobierno, el próximo año comenzaría a construirse una enorme serpiente de concreto que correría elevada del norte al centro de la ciudad. El proyecto ha sido criticado por especialistas y colectivos ciudadanos, que han redactado un manifiesto para pedir al presidente Ollanta Humala que lo reconsidere.

Por sus características, un monorriel tiene que ser necesariamente elevado y no se adapta bien a topografías accidentadas como la de Arequipa, según explican los profesionales. Eso significa que las estructuras que tendrán que levantarse para su funcionamiento impactarán en el paisaje monumental de Arequipa. Si dejamos de lado el tema patrimonial y nos ponemos absolutamente pragmáticos, resulta que tampoco es el sistema más económico que se pueda usar, pues según las tarifas de este mismo servicio en otros países, en el nuestro podría llegar a costar más de 10 soles el pasaje.

Además, no olvidemos que se trata de una inversión público-privada de 1200 millones de dólares (casi lo mismo que costó el proyecto Majes I, que fue 1300 millones de dólares), que no representa una solución eficiente para el problema de transporte.

Existen otras alternativas, propuestas por los colegios profesionales, como el tren ligero o el tranvía moderno, que son más amigables con el entorno, más eficientes en el servicio y mucho menos costosas, tanto en la etapa de construcción como en la operativa.


Si los especialistas tienen tan claro el asunto ¿por qué los gobiernos nacional y local están tan entusiasmados con la idea? Quizás tenga que ver el hecho que la propuesta ha sido planteada y sería ejecutada por la brasileña Queiroz Galvao, empresa acusada de utilizar millonarios sobornos para ganar licitaciones en Brasil y Perú. ¡De miedo! 
(AGOSTO, 2015)

Peatonalizar a la mala

¿Recuerdan cómo era transitar por la calle Mercaderes antes de que fuera peatonal? Ahora, esa es la única calle del centro en la que se puede andar medianamente a gusto. Pero –ojo-, no es lo mismo una calle que todo el Centro Histórico. No se puede esperar que un cambio tan dramático funcione de la noche a la mañana y sin mayor planificación como pretende la actual administración municipal.

Si las principales actividades económicas y trámites burocráticos tienen que realizarse en el Centro es de esperar que este proyecto no sea bienvenido. No todos los ciudadanos pueden ofrecer el esfuerzo de caminar varias cuadras para llegar a su destino, como las personas de la tercera edad, discapacitados, mujeres embarazadas o con niños pequeños. Las principales oficinas del Estado, como el Banco de la Nación, Sunat, 

Registros Públicos o Reniec deberían tener sedes descentralizadas en las que puedan realizarse todos los trámites sin restricción; pero no sólo eso, deberían estar concentradas en zonas estratégicas, pues por lo regular se tiene que acudir a más de una. De esa manera, disminuiría naturalmente buena parte del flujo de personas hacia el Centro de la ciudad. Pero, nada de eso se ha previsto.


Tampoco sirve de mucho una peatonalización, cuando las reglas de tránsito no son respetadas. En las calles aledañas a las zonas que serán peatonalizadas el flujo vehicular va a aumentar y será inmanejable si no se hace cumplir normas como la que impide la circulación de vehículos pesados o las prohibiciones de estacionamiento. Sin una planificación seria, la peatonalización no es ni será entendida como la ventaja que sí es en otras ciudades del mundo. (JUNIO, 2015)