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miércoles, 29 de abril de 2015

No una, sino muchas fotos

Una foto en la que apare un agricultor sosteniendo un verduguillo en las protestas del valle de Tambo en contra del proyecto minero Tía María, era en realidad la foto de la víctima de un “sembrado”, como lo demostró un video difundido posteriormente. 

La historia de esa foto revela que la represión contra los manifestantes antimineros está utilizando estrategias sucias y torpes. Pero esa no es la única foto de las protestas, existen otras que sí son verdaderas, como las del ataque a la compañía de bomberos. Así como también hay otras que muestran la violencia por parte de la Policía. La foto del agricultor fallecido es el ejemplo más trágico.


Una foto es un retazo de la realidad y no se puede analizar la realidad por retazos y mucho menos si nos llegan con la intención de fragmentarla. La visión general del conflicto en Islay, además, no va a depender sólo de la cantidad de retazos de realidad que logremos recoger a la distancia sino de la posición que ya tenemos sobre el tema. En el trabajo periodístico, la situación se traduce más o menos así: si no apoyas firmemente la protesta o criticas a sus promotores, entonces eres un periodista vendido; si concuerdas con la protesta, serás tildado de terrorista antiminero. Y esta situación de fuego cruzado se vive con más intensidad en el valle y la sufren más los pobladores. Mientras tanto, el gobierno promete agotar el diálogo. Dialogo que tendrá que caminar entre visiones fragmentadas, odios sembrados y afanes personales y económicos. No suena prometedor. (abr.2015)

Razones para desconfiar

Las elecciones locales del año pasado sirvieron también para medir el rechazo de la población al proyecto minero Tía María: las autoridades electas son activos dirigentes antimineros. Todos los análisis coinciden en que la razón de este rechazo es la profunda desconfianza de la población respecto a la empresa privada, en particular Southern, y el Estado. Y en este caso no se trata de ganar la confianza, sino de recuperarla y eso es más complejo aún, pues se trabaja en base a experiencias pasadas negativas; y en esas circunstancias los grupos humanos son más proclives a mantener una actitud que a cambiarla.

Las protestas de 2011, en contra de Southern, cesaron cuando la UNOPS señaló más de 181 observaciones al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto minero. La empresa suspendió actividades con el compromiso de subsanar lo observado por el organismo adscrito a la ONU. El flujo regular de este proceso debería ser que UNOPS revise nuevamente lo corregido por la minera, algo que ciertos sectores están pidiendo. Pero, en lugar de eso, el Ministerio de Energía y Minas, pretende exponer el nuevo EIA a la población, lo cual no deja de ser democrático, pero insuficiente para demostrar que, en efecto, ese documento garantiza que la minería no afectará a la agricultura del valle, como los pobladores temen. Sobre todo porque se trata de un documento técnico. Con este proceder no se abona mucho en la recuperación de la confianza que tanto se necesita.


Los esfuerzos del que quiere obtener la confianza no deberían tener reparos, no deberían dejar ningún espacio a la sospecha; y eso no está sucediendo con el proyecto Tía María. (abr.2015)

La cruz de Tambo

Jaime de la Cruz
Jaime Trinidad de la Cruz Gallegos junto a otros dirigentes antimineros del valle de Tambo fueron sentenciados en 2014 por el Juzgado Unipersonal de Islay a cuatro años de pena suspendida por el delito de entorpecimiento del funcionamiento a los servicios públicos, debido a los disturbios de abril de 2011 en contra del proyecto Tía María.  De la Cruz apeló y con el proceso judicial en revisión fue elegido alcalde de Deán Valdivia.

La participación de De la Cruz en el actual paro indefinido en Tambo sirve como ejemplo para tratar de entender el manejo de este conflicto desde las dirigencias. El voto popular que lo pone en el sillón municipal le otorga mayor legitimidad, en términos democráticos, respecto a un cargo dirigencial; pero él ha optado por continuar “detrás de la trinchera”, en la cerrazón y la intransigencia, dejando de lado las posibilidades de dialogo, que en su nueva condición podrían manejarse a favor de la población que siempre ha sentido que el diálogo se conduce a favor de la empresa privada.


Se ha difundido un audio en el que De la Cruz se dirige al presidente Ollanta Humala con términos vulgares para devolverle, supuestamente, la alcaldía. La irreproducible frase es celebrada por la muchedumbre que no repara en que son ellos los que le dieron la alcaldía, no el Presidente. Como tampoco reparan en que el actual conflicto se ha convertido en una autoflagelación lamentable para todos, en la que sus dirigentes arman escalones políticos con los legítimos reclamos de una población agrícola que se siente amenazada por la minería. Mientras tanto, en el gobierno central el pulseo de poderes sigue su juego, como si nada más importase. (abr.2015)

Lo bueno, lo malo y Tía María

Foto: Gestión
Es bueno que la población quiera proteger al valle de Tambo del daño ambiental que causaría la actividad minera. Además, es comprensible la desconfianza que existe frente a la empresa minera y el Estado. Recordemos que Southern consiguió el aval del gobierno, para el proyecto Tía María, con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) al cual la UNOPS hizo 138 observaciones; y que esta evaluación se produjo sólo después de que dos personas fallecieron en medio de violentas protestas en el 2011.

Lo que no pinta tan bien es que la legítima preocupación de una comunidad termine en manos de dirigencias que parecen más preocupadas en los réditos políticos que en el problema de fondo. Que busquen artilugios populistas para negarse a dialogar y negarle no sólo a Tambo, sino a toda la región y al país, la posibilidad de un desarrollo económico armónico con el ambiente; pues esa fuerza popular que hoy se emplea para decir “no” a rajatabla, bien  podría servir para imponer condiciones a la explotación minera y exigir mecanismos que garanticen su cumplimiento. Pero eso, claro, acabaría con la vigencia política de muchos dirigentes.


El Ministerio de Energía y Minas se ha propuesto explicar cómo han sido levantadas las observaciones de la UNOPS al EIA de Tía María; y el gobierno ha instalado una Mesa de Desarrollo para el valle; pero, aferrados a formalidades, los dirigentes antimineros no quieren participar. Bien haría el gobierno en cubrir todos los baches en el proceso de comunicación con la población en su conjunto. De otro lado, no estaría mal que los dirigentes den señales verdaderas de apertura al dialogo, aunque sea sólo para luego tener mayores fundamentos en su rechazo. (mar.2015)