Mostrando entradas con la etiqueta valle de tambo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valle de tambo. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de abril de 2016

Gómez y los antimineros

El abogado Jesús Gómez Urquizo pasó de ser anti-minero a ser pro-mina a cambio del millón y medio de soles que la empresa Southern le habría pagado para que cese las acciones legales que emprendió en contra del proyecto Tía María, en el año 2010. Esto se deduce claramente de las pruebas que la investigación fiscal ha recabado. Pero esa, lamentablemente, no es la peor parte de la historia, pues se trata de negociados millonarios bajo una mesa en la que estaban muriendo personas, en una supuesta lucha medioambiental.

Curiosamente, el caso es utilizado por los antimineros para demostrar que la empresa es corruptora de dirigentes, como si dijeran “corruptora de menores”; como si no supieran que muchos dirigentes existen precisamente para alzar su poder entre las masas y a partir de éste presionar a empresas o instituciones para obtener beneficios personales. ¿Aún se puede defender la inocencia de Pepe Julio Gutiérrez y sus “lentejas al contado”? Por favor.

Estos dirigentes que velan por sus bolsillos manipulando los intereses de la población a costa de vidas humanas deberían ser condenados por la población con la misma tozudez con la que rechazan los proyectos mineros. Los dirigentes corruptos también contaminan. Pero el discurso antiminero selecciona caprichosamente qué contamina y qué no. La minería informal, por ejemplo, no recibe tanta oposición como la formal aunque, en términos ambientales, destruya más.


Con estas medias tintas que no disparan contra la corrupción antiminera, la defensa del medio ambiente parece terminar en donde comienzan los intereses económicos, como si el problema no fuera que la mina contamina sino que no paga lo suficiente por contaminar. Qué lástima.
(OCTUBRE, 2016)

jueves, 31 de marzo de 2016

Conflicto sin resolver

En Arequipa, durante el último paro en contra del proyecto minero Tía María, no se registraron desmanes como en el anterior. Actualmente, en la ciudad todo se desarrolla habitualmente y perdemos de vista que en el valle de Tambo se vive bajo estado de emergencia y que la protesta de sus pobladores sigue sin ser resuelta, pese a las pérdidas humanas y materiales.

¿Qué va a suceder cuando culmine el Estado de Emergencia? La estrategia del gobierno sigue siendo que la protesta se agote, postergando la resolución del conflicto hasta el nuevo mandato.  

En ese camino, el destino del proyecto terminará dependiendo de quién elijamos como nuevo presidente. En el horizonte inmediato no aparece ninguna figura que proponga la cancelación del proyecto. Keiko Fujimori, PPK y Alan García, que encabezan las encuestas, están a favor de la minería tal y como se practica hoy en el Perú.

Existió una posibilidad legítima de oposición racional al proyecto con la última elección de alcaldes en Tambo. Ellos desde la fortaleza de la representación popular y democrática debieron sentarse a dialogar, pero no lo hicieron; en espera de las famosas “lentejas”, probablemente. Esa oportunidad perdida nos ubica frente a un horizonte incierto, nuevamente.


Si es cierto que Tía María puede convivir armoniosamente con la agricultura del valle, los promotores del proyecto deberían estar dispuestos a explicarlo en todos los idiomas. La negativa a que el EIA sea revisado por un ente técnico neutral, más allá de un error, es la prueba de que algo se esconde. No hay que ser anti-minero para darse cuenta de ello; tampoco hay que vivir en Tambo para reconocer que el problema es nuestro. (JUNIO, 2015)

Tarde y mal


El tablero del diálogo ha sido pateado más de una vez y de distintas maneras. Recobrar la confianza para llegar a un acuerdo satisfactorio no es un proceso que lleve poco tiempo. Todos tienen su propia receta para poner fin al conflicto en el valle de Tambo en contra del proyecto minero Tía María, pero ninguna parece aplicable. Lo que ocurre mientras tanto es la polarización de la población, agravios y amenazas que se disparan desde ambos bandos, además de la violencia física, la mediática y las sucias jugadas por debajo de la mesa.

“Hace rato se debió retirar el proyecto”, “hace rato se debió declarar el Estado de Emergencia”, son algunas de las exclamaciones que se escuchan en la calle y aunque plantean remedios opuestos, coinciden en algo: el gobierno ha fallado en dejar que se prolongue el conflicto.

Tía María no va. Al menos en el corto plazo eso ya está bastante claro y es el largo plazo el que está en pugna. Un término que ya no estará en manos del gobierno actual, como también se le ha escapado de las manos la solución del conflicto vigente.

La revisión del Estudio de Impacto Ambiental de Southern por parte de un organismo técnico neutral y una consulta popular, previa campaña transparente de información, parece lo más sensato. Pero ni el gobierno, ni la empresa, ni los opositores parecen estar dispuestos a aceptar estas condiciones.


El audio de las “lentejas” ha sido una jugada mayor que busca deslegitimizar la protesta, pero eso no aclara el escenario sólo lo enturbia más, en detrimento de quienes sienten que su causa es justa. Aunque a estas alturas, ya nada es justo. (MAYO, 2015)

Nos odiamos tanto

Arequipa vive desgarrada por el racismo. El conflicto por el proyecto minero Tía María lo ha puesto nuevamente en relieve. En las calles, la radio y las redes sociales se encuentran agravios racistas de toda índole. Hasta los llamados a la paz son motivo de enfrentamientos verbales y discriminatorios.

A juzgar por los mensajes en redes sociales, existen personas que se consideran “netos arequipeños”, que desprecian todo lo que a su entender no es “originario”, critican a los inmigrantes por una supuesta falta de identificación con la ciudad y los culpan de todo mal. 

Involuntariamente, mientras expresan ésta postura se pintan de cuerpo entero, en su falta de racionalidad para identificar las verdaderas causas de un conflicto, en la estrechez de criterio para determinar responsabilidades, en la torpeza de prejuicios y en la contradicción de conceptos, como identidad, orgullo, democracia o paz.

De parte de quienes se sienten agraviados por los “netos arequipeños” tampoco existen razonamientos lúcidos pues también se traducen en desprecio, resentimiento y violencia.

“En sus caras se nota que son arequipeños de verdad”, se leía en un comentario en Facebook sobre la “Marcha por la Paz”. Observación muy curiosa porque en los perfiles de esa red social, entre los que se dicen “arequipeños de verdad” y los que no, se ven todos los matices de piel. ¿Será porque todos somos peruanos?


No es fácil amar un lugar en donde te sientes rechazado, insultado o ignorado. Y ya casi todos se sienten así. El arequipeño que se considera “invadido” y el inmigrante que es discriminado. En esta ciudad de odios que estamos construyendo va quedando muy poco de qué sentirnos orgullosos. (MAYO, 2015)

miércoles, 29 de abril de 2015

Lo bueno, lo malo y Tía María

Foto: Gestión
Es bueno que la población quiera proteger al valle de Tambo del daño ambiental que causaría la actividad minera. Además, es comprensible la desconfianza que existe frente a la empresa minera y el Estado. Recordemos que Southern consiguió el aval del gobierno, para el proyecto Tía María, con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) al cual la UNOPS hizo 138 observaciones; y que esta evaluación se produjo sólo después de que dos personas fallecieron en medio de violentas protestas en el 2011.

Lo que no pinta tan bien es que la legítima preocupación de una comunidad termine en manos de dirigencias que parecen más preocupadas en los réditos políticos que en el problema de fondo. Que busquen artilugios populistas para negarse a dialogar y negarle no sólo a Tambo, sino a toda la región y al país, la posibilidad de un desarrollo económico armónico con el ambiente; pues esa fuerza popular que hoy se emplea para decir “no” a rajatabla, bien  podría servir para imponer condiciones a la explotación minera y exigir mecanismos que garanticen su cumplimiento. Pero eso, claro, acabaría con la vigencia política de muchos dirigentes.


El Ministerio de Energía y Minas se ha propuesto explicar cómo han sido levantadas las observaciones de la UNOPS al EIA de Tía María; y el gobierno ha instalado una Mesa de Desarrollo para el valle; pero, aferrados a formalidades, los dirigentes antimineros no quieren participar. Bien haría el gobierno en cubrir todos los baches en el proceso de comunicación con la población en su conjunto. De otro lado, no estaría mal que los dirigentes den señales verdaderas de apertura al dialogo, aunque sea sólo para luego tener mayores fundamentos en su rechazo. (mar.2015)