jueves, 31 de marzo de 2016

Plagiar es robar

Quienes ejercen la docencia en los distintos niveles lo saben: el “copy-paste” es una de las plagas más perniciosas que las nuevas tecnologías han introducido en los centros de estudio. Tan familiarizadas que están las nuevas generaciones con el uso de internet, les cuesta apenas unos “clicks” llegar a una información  medianamente cercana a la solicitada por el docente y listo, solo tienen que copiar y pegar, sin siquiera haber leído el material. 

Y en Internet encuentran de todo, desde el sesudo ensayo hasta la reseña más simple redactada en “nivel escolar”, que pueden utilizar para no levantar sospecha. Al final, cuando el “profe” no se da cuenta, se sienten satisfechos, como si realmente hubieran cumplido su labor. Comentan el asunto en tono de broma y comienzan a ganar honores en esa vergonzosa escuela peruana de la “criollada”. Como hasta el sacerdote plagia, el famoso doctor y el premiado escritor, entonces se pierde de vista de que el asunto es grave.

Y no es sólo una cuestión moralista, eso sería como decir que los carteristas son juzgados por un exceso de ética. Puesto que el plagio es el uso de una idea ajena como propia, es  un robo intelectual. Pero, como la intelectualidad está venida a menos, su importancia es poco valorada.


Una cosa es saber que existen asaltantes, otra muy distinta es sufrir un asalto en carne propia. Curiosamente, lo mismo sucede con un plagio. El tema puede sonar superfluo para algunos, hasta que llega alguien que plagia su trabajo. En ese momento te sientes tan violentado como cuando un delincuente te arranca la cartera. No es broma, y mucho menos una que deba consentirse en los colegios. (SETIEMBRE, 2015)

La culpa

La periodista admite que pagó 30 mil dólares por obtener la entrevista de un prófugo de la justicia; y cree que con colocar la palabra “verdad” en medio de su confesión, ya puede responsabilizar al gobierno de su abrupta salida de los medios periodísticos para los que trabajaba. Jugada peligrosa.
Milagros Leiva parece creer que la falta de ética se expía con la confesión, al punto de dejarla en condición de víctima, e incluso de maestra. Ahí tenemos sus múltiples declaraciones distinguiendo quién es periodista y quién no en la medida de que la hayan exculpado o lapidado, luego de conocerse la verdad de sus oscuros tratos con el amigo presidencial, Martín Belaúnde Lossio.

Extrañamente, conocido y ventilado el indebido pago, ella parece sentirse ahora con más credenciales que antes para llamarse periodista. ¿Pensaría igual si estuviera del otro lado? Si fuera la entrevistadora de ella misma, ¿se creería eso de que el dinero salió de sus ahorros honestamente ganados en años de trabajo?, ¿qué los entregó por una “verdad” que ni siquiera consiguió? 

Probablemente, no creería. Dudaría, como todos los periodistas estamos obligados a dudar; aunque tratándose de alguien del “gremio” quisiéramos poder creer. Pero la responsabilidad está ahí y es ella quien la pone sobre la mesa, demandando rigurosidad periodística a quienes la condenan. En ese sentido, aún quedan muchos cabos por atar.


Por el momento será saludable no perder de vista los múltiples intereses que se manejan por debajo de la mesa de los que Leiva no es ajena, los cuales la ponen bastante lejos de la imagen de heroína que parece pretender. (SETIEMBRE, 2015)

“Chapa tu choro”

Acusado de corrupción, el alcalde del Ilave, Cirilo Robles, fue linchado por una turba de pobladores, la noche del 2 de abril de 2004. Al año siguiente la Contraloría de la República publicó un informe en el que exculpaba a la asesinada autoridad de haberse beneficiado con el dinero de la comuna.
De igual manera, en enero de 2015, el empresario Feliciano Ituzaca se defendió de un asaltante lanzando disparos al aire; unos vecinos creyeron que él era el asaltante, lo golpearon y quemaron vivo.

A diferencia de estos dos casos, otra historia terminó ensalzando la acción vandálica de una turba, sirviendo de título a una de las obras más emblemáticas del Siglo de Oro Español: “Fuenteovejuna”. El hecho, utilizado por Lope de Vega para escribir esta pieza teatral, ocurrió en 1476.

La idea de imponer la llamada “justicia popular” no es de reciente data, pero los nuevos canales de comunicación le están dando diferentes dimensiones. Actualmente, se vienen difundiendo por las redes sociales varias campañas que comienzan con la frase “chapa tu choro y déjalo paralítico” o similares. Muchos apoyan las campañas tan solo dando “click” a la opción “Me gusta”. 

Pero, en el campo de la realidad, algunos vecindarios han comenzado a colocar amenazas de muerte a los delincuentes, que en algunos casos se han cumplido. Entonces, por cada ladrón menos, existen algunos asesinos más en esta sociedad en la que las autoridades han fracasado por completo, tanto en el trabajo policial, como en el de impartir justicia.


Así, ante la impunidad que mantiene a los delincuentes en la calle, parte de la sociedad espera ahora impunidad para los delitos de torturar y matar. Trágica paradoja. (SETIEMBRE, 2015)

Amores perros

Cuando se supo que más de una veintena de perros callejeros habían sido envenenados en Hunter por órdenes del alcalde de este distrito, las redes sociales se llenaron de piedras y latigazos virtuales en contra del burgomaestre que no tardó en responder negando que haya sido el responsable de tamaña crueldad. Las imágenes que mostraban a los canes agonizando junto a un carro del serenazgo, que aguardaba para llevarse los cadáveres, atizó más la indignación de los cibernautas. 

A juzgar por los dolidos mensajes se podría decir que somos una ciudad amante de los animales, pero no. Esos perros están en la calle precisamente porque alguien más los abandonó y lo más probable es que muy pocos de los indignados cibernautas serían capaces de acoger al menos uno de esos canes en sus casas para salvarlo de morir con el veneno de alguna torpe autoridad. ¿Cuál es la solución? ¿Defender la vida de los perros, a capa y espada, aunque luego nadie quiera hacerse cargo de esas vidas rescatadas?

Los colectivos ciudadanos que se toman el trabajo de recoger perros abandonados lo saben: casi nadie quiere llevarse a casa a un perro callejero, prefieren pagar por un perro de raza, aun cuando dicen ser personas que aman a los animales. Prefieren gastar dinero en llenar de engreimientos innecesarios a un solo perro que salir y darle algo de ayuda a un perro abandonado. Sustentan ese negocio perverso de preñar perras para vender las crías porque son de raza, algo tan cruel como dar veneno a un perro callejero. Y dicen amar a los animales.


Mejor, chapa tu chusco y dale un hogar.
(SETIEMBRE, 2015)

Cobra pero no paga

Allá por los años ochenta, cuando el primer gobierno de Alan García enraizó la convicción de que toda empresa estatal representaba irremediablemente un forado en los recursos nacionales y fuente inagotable de corrupción; por ese entonces, decía, muchos reclamaban la presencia de la empresa privada como si se tratase de la panacea de todos nuestros males. La avalancha privatizadora del primer periodo de Alberto Fujimori era bien acogida. Se hablaba de los millones que ingresaban al tesoro público por aquellas ventas y de las grandes mejoras que experimentarían algunos servicios.

Una de las ventas más celebradas fue la de Entel a la española Telefónica. De hecho, cuando la empresa era estatal uno tardaba varios años en conseguir una línea de teléfono y con la llegada de la privada, los celulares aparecieron y hasta se regalaban por la compra de un pollo a la brasa. Pero, claro, este cambio terminó costando a los usuarios más de lo necesario. Durante los primeros años, Telefónica, debido al contrato que firmó que el fujimorato, gozó de exclusividad, lo que le permitió una serie de abusos que han ido siendo regulados. Sin embargo, aun queda mucho pan por rebanar; como los 1581 millones de soles que desde hace años se niega a pagar a la Sunat.


Lo último que se sabe es que el Tribunal Fiscal de nuestro país está exigiendo el pago, correspondiente al impuesto de la renta de los años 2000 y 2001. Pero, la compañía puede recurrir al Poder Judicial en su afán de no pagar, sobre todo porque anteriormente el Tribunal Fiscal había fallado a su favor. Posibilidades de defensa que no tiene el contribuyente de a pie. (SETIEMBRE, 2015)

Extrañas adoraciones

Hasta antes de la “era Fujimori”, no se utilizaba el nombre de personas vivas para bautizar calles, asentamientos humanos o similares. Pero eso cambió radical y vergonzosamente; sobre todo, porque los primeros nombres en ser utilizados para designar lugares públicos fueron los del preso ex presidente y su familia.

Estos “bautizos” fueron obra de lambiscones en busca de gollerías, una extraña especie de adoradores de lo non Sancto; es decir, de políticos y gobernantes de cuestionado proceder. Recuerdo esto luego de leer muchos comentarios que han circulado en las redes esta semana a raíz del cambio de la orden de detención domiciliaria por la de comparecencia que se dictaminó a favor del ex presidente regional, Juan Manuel Guillén Benavides, dentro del proceso judicial abierto contra él y algunos de sus funcionarios por la sobrevaloración de la carretera Arequipa-La Joya.

Muchos de los comentarios de solidaridad son aduladores hasta el paroxismo: altares de palabras con velas encendidas a punta de alabanzas para la ex autoridad, pese a que aún no se deslinda su responsabilidad en los hechos de corrupción. Y es que sus defensores no sólo ya lo han absuelto sino que lo han convertido en mártir y lo han canonizado; pasando por alto que durante sus mandatos en el GRA la irregularidades provocaron la pérdida de millones de soles del erario nacional.


 Y es que Guillén siempre ha tenido la habilidad de cautivar apoyos incondicionales que saldrán en su defensa pese a la flagrancia de sus fracasos como autoridad. Esos incondicionales que posiblemente en un futuro no muy lejano lograrán que alguna plaza lleve su nombre y que, en uno más cercano, lanzarán piedras sobre este comentario. (AGOSTO, 2015)

Una verbena impensada

Cuando Arequipa tenía aún el tamaño de una pequeña ciudad – hace unos 30 años- la Plaza de Armas era el único lugar en donde se celebraba oficialmente la verbena por el aniversario de la fundación española: grupos musicales y la quema de castillos, que coronaban la noche. Pero el espacio se volvió insuficiente y el evento gratuito se trasladó a la Avenida La Marina; además de un breve periodo en el que se realizaron serenatas descentralizadas en algunos distritos; y, claro, de los espectáculos no gratuitos, que  fueron aumentando año  tras año.

Pero este año ha sucedido algo diferente, que comenzó con la cancelación de la serenata en la Av. La Marina,  debido a la muerte de dos obreros que levantaban un estrado en el lugar, al ser éste impactado por un auto conducido por un hombre ebrio.

La noche del 14, sin más alternativa gratuita, muchos se quedaron bebiendo en las calles del centro, en donde no estaba oficialmente programado ningún espectáculo. Los bailarines de la tradicional entrada de ccapo ya se habían retirado y en las adoquinadas calles sólo las vivanderas acomodaban sus mesas con diana, ponche y otras meriendas.


Cuando parecía que todo quedaría entre botellas de licor y nostalgia, cerca de las 9 de la noche, aparecieron grupos de danzas de Puno, sonoros, alegres, incansables, luminosos, dando calor a la fría noche. Y así llegó el 15 de agosto de 2015, en el centro histórico, entre sayas y sicuris, que fueron lo mejor que se pudo disfrutar, entre grupos de borrachos y cómicos ambulantes que habían tomado la plaza. Una verbena impensada, en la que sólo faltó el himno de Arequipa bien cantado a media noche. (AGOSTO, 2015)

La amenaza del monorriel

Si se cumplen los anuncios del gobierno, el próximo año comenzaría a construirse una enorme serpiente de concreto que correría elevada del norte al centro de la ciudad. El proyecto ha sido criticado por especialistas y colectivos ciudadanos, que han redactado un manifiesto para pedir al presidente Ollanta Humala que lo reconsidere.

Por sus características, un monorriel tiene que ser necesariamente elevado y no se adapta bien a topografías accidentadas como la de Arequipa, según explican los profesionales. Eso significa que las estructuras que tendrán que levantarse para su funcionamiento impactarán en el paisaje monumental de Arequipa. Si dejamos de lado el tema patrimonial y nos ponemos absolutamente pragmáticos, resulta que tampoco es el sistema más económico que se pueda usar, pues según las tarifas de este mismo servicio en otros países, en el nuestro podría llegar a costar más de 10 soles el pasaje.

Además, no olvidemos que se trata de una inversión público-privada de 1200 millones de dólares (casi lo mismo que costó el proyecto Majes I, que fue 1300 millones de dólares), que no representa una solución eficiente para el problema de transporte.

Existen otras alternativas, propuestas por los colegios profesionales, como el tren ligero o el tranvía moderno, que son más amigables con el entorno, más eficientes en el servicio y mucho menos costosas, tanto en la etapa de construcción como en la operativa.


Si los especialistas tienen tan claro el asunto ¿por qué los gobiernos nacional y local están tan entusiasmados con la idea? Quizás tenga que ver el hecho que la propuesta ha sido planteada y sería ejecutada por la brasileña Queiroz Galvao, empresa acusada de utilizar millonarios sobornos para ganar licitaciones en Brasil y Perú. ¡De miedo! 
(AGOSTO, 2015)

De nombres y puentes

La intersección de la avenida Salaverry y la calle San Juan De Dios es más conocida como “Ormeño”. El uso popular la denominó así debido a que allí operaba el terminal de buses de la empresa de transporte que lleva ese apellido. Aunque han pasado más de 15 años desde que el terminal en cuestión ya no existe en ese lugar, la intersección no ha dejado de ser llamada así por todos. Incluso, Google Maps consigna en la zona la “Estación Ormeño”, en un recuadro azul, aunque no existe rastro físico alguno de su existencia.

Pero no todas las referencias de uso corren la misma suerte. Frente al Hospital General, en una de las esquinas de la avenida Alcides Carrión existe un edificio de 4 pisos - usado como paradero y también como panel publicitario-, que ha ido cambiando de nombre según la vigencia de los anunciantes: de “¡Bajan, Colgate!” a  “¡bajan, Pepsi!” y otros nombre de pasajera vigencia. Durante varias décadas, el Grifo San Fernando fue la referencia para la zona de ingreso al distrito de Socabaya. La referencia acabó junto con el cambio de nombre del grifo en cuestión.

Mucho después de ser bautizados como “Grau” y “Bolognesi”, estos puentes siguieron siendo llamados “puente nuevo” y “puente viejo”, respectivamente. Sólo después de varias décadas los nombres oficiales se han convertido en los de mayor uso.


Así, el imperecedero nombre de “Ormeño” seguirá batiendo récord, por encima del puente Quiñones que aún es llamado “Consuelo”, el “Bolívar” que es más conocido como “Puente de Fierro”  o el puente Chilina que seguramente seguirá siendo llamado así, aunque a partir de la próxima semana su nombre oficial sea puente “Mariano Melgar”. (AGOSTO, 2015)

La ley por los suelos

El alcalde provincial, Alfredo Zegarra, se ha caracterizado por no respetar las normas legales. Varias de las obras ediles realizadas durante su gestión no estuvieron autorizadas por el Ministerio de Cultura e incluso fueron ejecutadas a pesar de las advertencias de la Contraloría sobre sus irregularidades. Lejos de atenerse a  la ley, el burgomaestre siempre ha defendido su proceder, argumentando que las leyes estorban y retrasan su trabajo. Con el carácter histrión que trasluce en ocasiones, poco le ha faltado para declararse héroe de la ciudad, debido a los juicios que enfrenta por no acatar la normatividad vigente.

Inevitable es, que una autoridad que no respeta las leyes se convierta en un mal precedente, en un mal ejemplo. Y Zegarra no previó que le tocaría probar de su propia medicina, aunque el mal sabor lo sufriremos todos y no sólo él; pues todo indica que la norma municipal que ha dictado prohibiendo la realización de manifestaciones y marchas en la Plaza de Armas no va a ser acatada por las organizaciones populares. Uno de sus dirigentes, Gerómino López, ya tiene programada una marcha de protesta en la plaza para este próximo jueves. Lo propio sucede con los clubes nocturnos que funcionan en la Avenida Jesús sin autorización que se niegan a cerrar locales. “Ahora las prostitutas quieren manejar Arequipa “, se le ha oído decir a la autoridad edil.


La falta de respeto a la autoridad, en efecto, se ha producido siempre; pero nadie menos que una autoridad que tampoco respeta las leyes para pretender imponerlas. ¿El alcalde habrá aprendido la lección? (JULIO, 2015)