viernes, 12 de septiembre de 2014

Se llama Xavier

Los desagües en el Cono Norte se están embalsando. Las redes, que ya están en uso, no se pueden conectar a la nueva planta de tratamiento de aguas residuales por un desacuerdo entre la empresa que la construyó y Sedapar. Así, las agua negras se siguen acumulando, día a día, en las tuberías. “Los desagües pueden comenzar a salir por las casas”, explica el gerente general de Sedapar, Xavier Zagaceta, con una impavidez que escarapela el cuerpo. Después de las elecciones, según se ha informado, buscarán la solución.

Pero no es la única y alarmante ocasión en la que Zagaceta responde como si el problema no fuera suyo. Desde el viernes pasado, Sedapar está dotando a varios distritos de la ciudad con agua de mal olor. Han explicado que esto se debe a que están utilizando agua del fondo de las represas, con alta presencia de algas. Impertérrito, nuevamente, el gerente asegura que el consumo de esta agua “no es dañino”.

Recordemos que cuando  Zagaceta inició su gestión en 2010, Sedapar ejecutaba sólo el 30% de sus proyectos de inversión; y que, con la llegada de este funcionario, este porcentaje se redujo hasta  4% en 2012. Lo que sí hizo Zagaceta con mucha eficiencia fue incrementarse el sueldo y pagarse bonificaciones especiales. “Creo que lo merezco”, fue otra de sus respuestas de antología.

Además, Zagaceta aceptó un viaje a EE.UU. financiado por la minera Cerro Verde, precisamente cuando esta empresa y Sedapar negociaban el contrato para la construcción de la planta de La Enlozada. Las ventajas que obtuvo la minera en esta negociación ya las conocemos y son ahora motivo de protestas en Congata. ¿Qué corona tendrá Xavier?

martes, 2 de septiembre de 2014

Por un pelo


Los gobiernos regionales y locales necesitan una reforma legislativa para impedir que se malversen los fondos del Estado; la Ley de Partidos requiere cambios para que se impulse la ciudadanía; así como urge modificar la Ley Electoral para evitar que “cualquiera” postule al gobierno. Éstas son sólo algunas tareas urgentes que el Congreso deja de lado para enfrascarse en pugnas por el poder, el protagonismo o los intereses particulares.

Ya conocemos la noticia, el gabinete Jara logró la aprobación del Congreso con el voto dirimente de su presidenta y sumando los votos de última hora de dos ministros-congresistas. Para la oposición se trata de una “victoria pírrica” del oficialismo, es decir que no tiene valor; mientras que el Ejecutivo pasa el asunto por agua tibia.  “Tenemos que voltear la página”, ha dicho Ollanta Humala.

Si el gabinete no hubiera obtenido el voto de confianza del Congreso, el Ejecutivo habría tenido que armar uno nuevo con la cantera de técnicos que no tiene. Así resulta que la ajustada decisión de ayer fue el mal menor, pero un mal al fin y al cabo. Y si bien, en el Congreso, la oposición parece fortalecida y el gobierno debilitado, eso no implica necesariamente que se vaya a producir los cambios que la población espera.


Y es que, mientras todo este pulseo político acapara la atención, la democracia se debilita, las soluciones no se plantean, los planes no se ejecutan, los médicos permanecen en huelga, las AFPs continúan esquilmando el ingreso de los trabajadores y la población sigue avergonzada de su clase política.

Callejón sin salida

Listo, cumplí mi tarea. He revisado las hojas de vida y planes de gobierno de los postulantes al gobierno regional, municipio provincial y distrital. En el mejor de los casos, cuando encontré una propuesta interesante descubrí que el candidato no tenía una trayectoria que garantice el cumplimiento de su plan. El que no es un reeleccionista de mala gestión es un improvisado, y el que es conocido lo es porque se acuerda de las necesidades de la ciudad sólo en época electoral. Y ahora ¿por quién votar?

Quedan menos de 50 días para las elecciones, no hay mucho que se pueda hacer. Estamos entre el mal menor y el voto en blanco (o nulo, para que no terminemos aumentado el porcentaje del ganador). Pero, aun cuando un “voto de protesta” (blanco o nulo) ganara las elecciones, seguiríamos en las mismas. Se iniciaría un nuevo proceso para elegir, seguramente, entre los mismos candidatos.

La solución está en el Congreso de la República. Son los congresistas los que tienen que cambiar las leyes para fortalecer la democracia, impidiendo que el Estado se convierta en el refugio de quienes no serían recibidos en un trabajo común por sus antecedentes; y fomentando una activa y continua vida ciudadana. ¿Qué podemos esperar de candidatos que inician su actividad política pública tres meses antes de las elecciones y una sociedad que decide incluso cuando está en la fila para votar?


Pero resulta que en el actual Congreso existen legisladores vinculados al narcotráfico y hasta con la trata de menores, roba cables, come pollos y estafadores. ¿De cuál de ellos podríamos esperar una reforma?

viernes, 15 de agosto de 2014

Orgullo arequipeño

La cuarta parte de la población de Arequipa proviene de otros lugares del Perú, principalmente de Puno. Un porcentaje mayor ha nacido aquí, pero sus padres y abuelos son de otros lares. Todos ellos, en sentido estricto, no son arequipeños al “cien por ciento”, pero  viven en esta ciudad y hacen de ella lo que es, con defectos y virtudes.

Según una encuesta realizada el año pasado, el 65% de migrantes dice sentirse arequipeño y sólo el 10% dice que no. La categoría “arequipeño” va más allá del lugar de nacimiento. “Un arequipeño nace donde quiere”, decía la legendaria fundadora de la revista Caretas, Doris Gibson.

Es lamentable, entonces, que el aniversario de la fundación española de Arequipa se convierta todos los años en marco para la discriminación de quienes no nacieron en estas tierras y se les endilgue la responsabilidad de todos sus males. Y ese es un error en el que incurren quienes dicen ser arequipeños de “pura cepa”, sin percatarse que con ello echan por tierra la hospitalidad que supuestamente nos caracteriza.

El conocido orgullo arequipeño se basa en la riqueza natural, arquitectónica, histórica y cultural de la ciudad, pero ninguno de esos valores nos ha servido para hacer de Arequipa un lugar mejor para vivir. Estamos creciendo como cualquier urbe subdesarrollada en el mundo, sin planificación y con egoísmo, no sólo por la incompetencia de nuestras autoridades sino por la poca voluntad de los habitantes de mantener una ciudad realmente bella.


Si arrojas la basura en las torrenteras, maltratas los parques, destruyes la campiña, conduces un vehículo contaminante o no sabes compartir la ciudad, entonces no eres arequipeño aunque hayas nacido aquí y comas adobo todos los domingos.

Saca la cuenta


El sueldo de los alcaldes oscila entre 1 040 y 11 050 nuevos soles, dependiendo de la población electoral de cada jurisdicción, de acuerdo a ley, con excepción de Lima y Callao donde las sumas son mayores. Así, los alcaldes a nivel nacional reciben en promedio un sueldo de 2 302 nuevos soles, con lo que al final de su gestión habrán recibido 128 900 nuevos soles en remuneraciones.

Una campaña austera, sin inversión publicitaria en medios de comunicación, demanda como mínimo una inversión de 100 mil soles, según lo declarado por los candidatos ante el ONPE, en las elecciones de 2010. Si le sumamos el costo de la campaña en medios llegamos a sumas astronómicas. Según Simón Balbuena, ex alcalde provincial, una campaña electoral para el municipio de Arequipa consume como mínimo un millón y medio de soles.

En líneas generales, los candidatos gastan más en sus campañas de lo que recibirán en sueldos. De eso, el electorado puede darse cuenta por la cantidad de propaganda desplegada. ¿Podríamos pensar que se trata de una generosa muestra de altruismo? Difícil. Más aún con la escasa moral que exhiben candidatos plagiadores y prontuariados.


“Del mismo cuero salen las correas”, reza el dicho y así, el costo de las campañas implica una hipoteca que los candidatos pagarán con dineros del Estado de llegar al gobierno. Eso afectará cada obra que realicen y cada reforma que implementen. En otras palabras, cada cajita de fósforo, gorro, polo o lapicero que recibamos en la campaña nos va a costar a nosotros y con creces. Piensa bien antes de votar por un candidato que gasta mucho en su campaña.

Condenados

Según las leyes peruanas, respecto a la comisión de delitos, solo están impedidos de postular a las elecciones aquellos que hayan sido condenados a prisión efectiva por un delito doloso. Una vez cumplida la condena, pueden ser candidatos.

Entonces, si Pedro vendió la casa de sus fallecidos padres, sin el consentimiento de sus hermanos y a más de un comprador; es denunciado por estafa y hallado culpable, igual puede postular a alguna alcaldía. Y Miguel que, en estado de ebriedad, atropelló a un joven y trató de darse a la fuga; fue capturado, juzgado y sentenciado sin carcelería, también está en la libertad de ser candidato.

Lamentablemente, estos casos no son tan ficticios como parecen. La hoja de vida de Maximiano Huayta Gonzales, que postula a la alcaldía de Callalli (Caylloma), revela una condena por homicidio culposo, a dos años y seis meses de pena suspendida. Huayta fue hallado responsable de un accidente de tránsito donde hubo fallecidos. Igualmente, Domingo Suárez, candidato a la alcaldía de Cocachacra, incluye una condena por homicidio en su hoja de vida.

Así como estos delitos, que involucran la muerte de seres humanos, pasan por agua tibia frente a la ley electoral; otros delitos, como la estafa o el nepotismo, no son impedimento para pretender ser autoridad, con todas las de la ley.

Sin ir muy lejos, Manuel Vera Paredes fue vacado a fines del año pasado del cargo de alcalde distrital de Cerro Colorado, por nepotismo. Ahora está postulando a la reelección sin mayor empacho.

Frente a un electorado maduro y responsable, este tipo de postulaciones no tendría la menor posibilidad de éxito. Pero, hasta que no reunamos esas características, la ley debe cambiar.

Candidatos al paso


Un día despiertan, miran a su alrededor, se paran frente al espejo y se dicen a sí mismos: ¿por qué no? Entonces, se dan cuenta que apenas faltan algunos meses para las elecciones y que hay mucho qué hacer para presentar su candidatura a alguna alcaldía. Se preocupan primero por el dinero y, como ya se ha vuelto tradicional, hacen un directorio de posibles aportantes a la campaña, a los que ofrecerán un lugar en su lista de regidores, el mismo que dependerá del monto de su contribución.
Luego buscarán otro tipo de auspicios, por ejemplo: actuales y potenciales proveedores del municipio seleccionado, a quienes pedirán apoyo económico para la campaña a cambio de “trabajar juntos por el distrito” una vez que resulten elegidos, frase que luego se traducirá en licencias irregulares o licitaciones fraudulentas.

Hasta aquí el plan de gobierno o la formación de un equipo técnico aún figuran en la agenda bajo el rubro: “otros”.

Juntado el dinero comenzará la difusión de la candidatura, lo cual dependerá de qué hagan los adversarios; y si el actual alcalde va a la reelección, la situación es más complicada, porque será un competidor con amplio presupuesto.

Con la candidatura lanzada informalmente, el “candidato al paso” buscará recién una tienda política que lo cobije a la cual ofrecerá en contrapartida los aportantes y auspiciadores que ya consiguió por su cuenta.

Entre tanto ajetreo de última hora, muchos de estos candidatos dejarán cabos sueltos y su postulación no logrará superar ni los requisitos del Jurado Nacional de Elecciones; otro tanto, pasará inadvertido; mientras que sólo algunos terminarán haciéndose conocidos para la siguiente elección. Democracia, le llaman.

Alerta en la carretera


Adán Miranda es la cuarta víctima de la deflagración de gas ocurrida el pasado 23 de junio en la Variante de Uchumayo, accidente que también cobró la vida de los periodistas Mitsu Alvarado y Carlos Juárez, y del ingeniero Dante Leca. Luego de este accidente, mucho se ha hablado de la responsabilidad de la empresa que trasladaba el gas e, incluso, de las propias víctimas; sin embargo, existe un aspecto grave que no debe pasar de soslayo: la carretera hacia la costa es hoy más peligrosa que hace un año.

Con el inicio de las obras de ampliación de la segunda etapa de la mina Cerro Verde, la carga vehicular que soporta la vía Arequipa-Matarani ha crecido exponencialmente y, con ello, el peligro que encierra. Cierto es que esta vía ya es catalogada como una de las más peligrosas del país, por su estrechez y pendientes sinuosas; no obstante, la situación hoy es más riesgosa debido al incremento de vehículos que trasladan combustibles o sustancias tóxicas. Y ninguna medida de prevención se está tomando al respecto.

Hay que tener en cuenta que la tragedia de Uchumayo ocurrió debido a una mala maniobra del conductor de la cisterna que transportaba gas; y que aún se investiga si el chofer estaba capacitado y autorizado para este tipo de transporte. Mucho tiempo transcurrirá antes de que se esclarezcan los hechos, tiempo suficiente para que se produzca otra tragedia. No queremos eso.


Lamentablemente, las vías están parceladas y son muchos los responsables de lo que allí ocurre. Sin embargo, esto no debe ser óbice para que se levante una alerta y se eviten más muertes.

viernes, 11 de julio de 2014

Titulares electorales

Recorte de "publicherry" presentado como noticia
Luego de la muerte de dos jóvenes periodistas en el desempeño de su trabajo y, en medio de una campaña electoral, se vuelve mayor el descaro que tienen algunos en utilizar el rótulo de “periodismo” para actividades político-comerciales. Unos denigran la profesión, mientras otros pierden la vida por ella.

Existen diversas teorías sobre el rol político de un periodista. Una de las posturas más generalizadas es la “neutralidad”, que le exige informar sin ningún tipo de sesgo político, sobre todo en etapas electorales que es cuando el ciudadano está en busca de guía para tomar una decisión. Y es de esperar, que el periodista no utilice la influencia que ejerce sobre su audiencia para hacer propaganda política. Aclaro: en teoría. La neutralidad implica, además, que el periodista no debe hacer pública su preferencia electoral.

Cabe precisar que existen géneros periodísticos que sí permiten al periodista expresar su posición política: una columna de opinión o un artículo de análisis, por ejemplo. De allí que se exija neutralidad sobre todo en el género informativo.

Así, la próxima vez que Usted vea en un periódico el rostro de algún candidato, como parte de una nota periodística, con un titular condescendiente o un texto adulador, debe saber tres cosas: que eso no es periodismo; que ese candidato ya es cliente de aquel medio de comunicación; y que su trabajo dejó de ser neutral. Por lo tanto, debe dudar de sus contenidos políticos.


Desde ayer ya se conocen las listas inscritas para postular a los gobiernos locales y regionales, sólo tenemos tres meses para informarnos. Hagámoslo bien, no nos dejemos embaucar… otra vez. 

Por Carlos y Mitsu

“Mamá ¿qué hace un periodista?”, me pregunta Sofía. Y entonces me doy cuenta que no es fácil de explicar. Pienso en Carlos Juárez y Mitsu Alvarado, que perdieron la vida haciendo su trabajo de prensa; y en tantos otros que mueren buscando información, así como aquellos que viven bajo amenaza por enfrentarse a grandes poderes. Pienso en los que trabajan en el afán de buscar la verdad y entregársela a los demás para contribuir al desarrollo de la sociedad. Pero, también pienso en aquellos que venden su pluma o que chantajean micrófono en ristre; o esos que no se esfuerzan ni en escribir correctamente o llenan los medios de frivolidades. Y sigo sin responder a mi hija.

No conocí a Mitsu ni a Carlos, pero yo, como ellos, fui reportera de TV-Unsa hace 18 años; y, como ellos, salía a la calle todos los días: cámara al hombro, micro en mano, con la tarea de buscar información y la emoción de saber que ningún día se parecería al otro. En esa tarea de campo pude conocer mi ciudad de cabo a rabo y, sobre todo, a su gente, desde el más humilde de los pobladores hasta la más inaccesible autoridad. Allí es donde se comienza a ser periodista, con ese poder que te da tener acceso a los medios de comunicación masiva. Allí es donde te perfilas en la línea de lo moral o lo inmoral, con los insumos personales que te da tu formación de vida.

Hoy, el periodismo arequipeño está de luto. Se han ido dos jóvenes periodistas que comenzaban a vivir su carrera. Que sea su partida un estímulo para honrar su memoria con buen periodismo.