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martes, 28 de abril de 2015

Calor: problema serio

El nevado Hualca-hualca ha sido por cientos de años la reserva de agua natural para el poblado de Cabanaconde en el valle del Colca. Regularmente, por sus manantiales discurrían 70 metros cúbicos de agua por segundo. Desde hace algunos años, ese aforo ha aumentado hasta los 150 metros cúbicos –más del doble-, debido a que el glaciar se está derritiendo a causa del cambio climático. Que se cuente con más agua ahora no es el problema, sino que esa reserva de recurso hídrico se está agotando rápidamente y no se están tomando previsiones.

A nivel global, se prevé que la temperatura se incrementará alrededor de dos grados centígrados, en los próximos 20 años. Esto significa innumerables cambios climatológicos que ya están comenzando a sentirse, como sequías e inundaciones. Arequipa, por supuesto, no es la excepción. Enfrentados como estamos a la condición desértica de nuestro clima es más preocupante que no se hayan tomado previsiones.

Ante la persistente escasez de lluvia, la empresa de saneamiento (Sedapar) está  evaluando desde cuándo producirán los cortes de servicio y fijando la cantidad de agua para cada ciudadano. ¿Y después qué?


Si hoy mismo se dejaran de lado las prácticas que contaminan el ambiente y aceleran el calentamiento global, el proceso no se detendría. El daño ya está hecho. Pero sí se puede evitar que los efectos sean mayores y empezar a comprender que tenemos que adaptarnos. Mantener grandes jardines con agua potable, por pura complacencia personal, ya no es sólo un lujo es prácticamente un crimen. Derrochar agua, no reciclar, no utilizar productos biodegradables, desperdiciar papel, malgastar energía, etc. son actividades que, desde nuestro pequeño lugar en el planeta, nos hacen responsables de su deterioro.(ene.2014)

Oro líquido

Cuando un recurso es necesario y escaso, se le suele llamar “oro”. El agua es oro líquido. Cuando el manejo de este tipo de recursos está en manos de unos pocos, no tarda mucho en generarse manejos mafiosos, que benefician a grandes poderes económicos y perjudican a la mayoría. 

Digo esto porque en nuestra ciudad, pese a las posibilidades de lluvia, seguimos enfrentando la amenaza de una sequía; mientras que el escaso “oro” que tenemos guardado se maneja de manera, por decir lo menos, extraña.


Con las intensas lluvias de febrero del año 2013, el Sistema de Información Regional Agraria reportó que la represa de Aguada Blanca había superado su capacidad máxima de almacenamiento de agua y, según Autodema, el recurso hídrico en el Sistema Regulado del río Chili –que incluye también las represas de El Frayle, Pañe, Pillones y dique Los Españoles- podría abastecer a la provincia por cinco años. Sin embargo, en setiembre del año pasado, sólo un año y ocho meses después de la “buena noticia”, la ciudad comenzó a recibir agua de los sedimentos, es decir de la parte profunda de la represa de El Pañe. Al menos eso es lo que Autodema sostuvo para justificar el olor pestilente que salía de los caños en los hogares arequipeños. 

Ahora, vivimos rezando para que llueva, pues la Autoridad Autónoma del Agua ha calculado que el agua alcanzará sólo hasta octubre. ¿Y los cinco años que dijeron? O fueron muy optimistas en el pronóstico o el consumo duplicó las expectativas. ¿Y qué podría habar aumentando así el consumo de agua? Regreso sobre lo anterior, el manejo de nuestro oro líquido está turbio. ¿Aló, Autodema, Sedapar, alguien? (ene.2015)

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Danza de la lluvia

Si la temporada de lluvias se sigue retrasando, el agua almacenada en el sistema de represas de la cuenca Quilca – Chili, que abastece a Arequipa, sólo podrá surtir del recurso con regularidad hasta octubre del próximo año. Así lo ha explicado Javier Segovia Gamio, supervisor de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) en la región, en una reciente visita de inspección.

Después de octubre, tendría que aplicarse una severa austeridad y esperar -con profunda fe-, que caiga la lluvia. Según ha reportado la prensa que acompañó a Segovia Gamio, sólo tres represas (Aguada Blanca, Dique Los Españoles y El Frayle) cuentan con recurso hídrico, pero a la mitad de su real capacidad. Las otras 4 represas (Chalhuanca, Pillones, El Pañe y Bamputañ), que son puntos de paso para el agua, están a “cero” de almacenamiento.

Que Arequipa ha tenido una pésima gestión para la provisión de recurso hídrico es un hecho que se hizo evidente en los últimos meses con la distribución de agua pestilente en los hogares de la ciudad. La acumulación de sedimento y la presencia de criaderos de truchas en las represas son graves errores que las autoridades encargadas habrían seguido pasando por alto sino hubieran afectado escandalosamente la calidad de agua que abastecía a la población.


Ahora lo que hay que enfrentar es más grave y menos manejable: no llueve. Orar o invocar antiguos dioses no nos va ayudar tanto como tomar conciencia y evitar el despilfarro de agua a todo nivel. Arregle las filtraciones de agua en su casa, no deje el caño abierto, el agua que hoy desperdiciamos puede ser la que mañana necesitemos, y con urgencia. (dic.2014)